miércoles, 25 de septiembre de 2013

Soy fantasma

    Doy clases en primer grado. Soy maestra curricular. 

   Entro a la clase a la primera hora de la mañana y los chicos, semi-dormidos, hacen su rutina aprendida desde principio de año: sacan su cuaderno verde, cartuchera, y cuaderno rojo; luego ponen su cuaderno rojo en el escritorio de la maestra. 

     Hoy, como todos los días cuando comienzo mi clase, la maestra de grado dice en un tono de voz irritado y demasiado elevado para esa hora del día (o para cualquier otro momento del día también) casi gritando "Bueno chicos, vamos, vamos, vamos que ya llegó Gisel. Ya empezó la clase de Gisel así que déjenme los cuadernos rojos en el escritorio que tengo que chequear que estén todas las autorizaciones completas y firmadas en forma correcta. El que no firmó la autorización, ALPISTE PERDISTE! no va a ningún lado!" Así siguió un buen rato diciendo que las autorizaciones debían estar firmadas y amenazando con la consecuencia de no haberlas firmado (mejor dicho: de que sus padres no las hubieran firmado) y repitiendo que mi clase ya había empezado, cosa que NO era cierta...

     Sigo esperando que los chicos vayan entrando en ritmo, llegando a sus lugares (sin dar ninguna indicación, sólo acompañando, saludando a quien me saluda, escuchando a quien me cuenta algo que le pasó por la mañana o el día anterior, contestando con un abrazo a quien me dice que me quiere o que me extrañó y me abraza...). En eso, más gritos "Voy a quedarme acá atrás sentada, déjenme los cuadernos en esta mesa mejor. Yo me quedo pero soy fantasma!! ¡Pero por qué dejás el cuaderno rojo en mi escritorio quisiera saber! ¡Acá dije! ¡en esta mesa!" 

      Cuando quiero empezar con la clase, se adelanta un nene casi llorando hasta la maestra de grado y le dice "Seño...mi mamá no quiso firmar la autorización" y así como termina de hablar empieza a llorar muy angustiado. Era evidente que el mensaje de la maestra había llegado al niño. 

          Luego, pongo música para que terminen de acomodarse. La consigna era terminar de prepararse y cuando terminaba el tema ya estar listos. Empieza a sonar "Here comes the sun". La maestra, que era "fantasma" según ella, vocifera un grito más "ay! Gisel! pero! qué linda música! Ay! yo era fanática de los Beatles! Ay! me alegraste la mañana!" 

          Yo pensaba...(tantas cosas) pero entre ellas un par básicas:
1- Los fantasmas no interfieren con las clases de los demás maestros ni la interrumpen a los gritos.
2- Me alegraba alegrarle la mañana...pero a mí y a los chicos ya nos la había amargado ella...